hygge

Este año, Dinamarca vuelve a ser el país más feliz del mundo según el World Happiness Report de las Naciones Unidas. Y no es por tener sanidad y educación públicas, sueldos altos y elevados subsidios de desempleo, estabilidad política, poca corrupción y un sentido muy avanzado de la igualdad entre mujeres y hombres y del cuidado del medioambiente. No, no es por eso, aunque todo ayuda, ¡quién viviera en esas condiciones!

Eso si, no todo es color de rosa y los daneses sufren tasas de suicidio y alcoholismo muy altas, y la violencia de género está muy arraigada.

Y entonces, ¿por qué lideran a menudo los estudios sobre felicidad? Todo se debe al concepto Hygge, algo un tanto abstracto que solo los que tienen la cultura danesa muy enraizada entienden. No tiene una traducción como tal, pero podemos decir que es algo así como “lo acogedor” o “lo bueno para el alma”.

Hygge es lo que sientes cuando te sientas frente a la chimenea con un chocolate caliente, cuando estás tranquilo en casa mientras fuera llueve, desconectar al salir del trabajo e irse de cañas, el sonido de la nieve al pisar, la emoción al empezar un viaje, permitirse dedicar un día exclusivamente a vaguear… Según Helen Russell, autora del libro ‘El año que vivimos a lo danés’ este sentimiento tiene que ver con “ser bueno contigo mismo, pasar un rato agradable, no castigarte o no negarte nada”.

Cada vez más gente está dándose cuenta de los beneficios de esta casi filosofía de vida que llega hasta la decoración de las casas y espacios de trabajo.
El clima nórdico hace que los hogares se conviertan en un lugar difícil en el que estar por las pocas horas de luz de las que disponen, y por ello se esfuerzan en crear ambientes agradables con velas, olores, colores, luces…

Pero básicamente, este estilo de vida a lo que nos enseña es a apreciar la calidad del tiempo que pasamos con nuestras personas favoritas y rodeados de lo que nos hace sentir bien: comida, animales, objetos, estaciones, lugares, hábitos…
Apreciar, al fin y al cabo, la quietud y el bienestar.

¿Lo intentamos?