21 de septiembre de 2016

Alzheimer y alimentación

La cifra de personas en el mundo que padecen demencia supera los 40 millones, y los casos de Alzheimer se extienden cada vez más.
Parece ser que, aparte de otros factures, nuestra alimentación tiene un papel muy importante en el desarrollo de esta enfermedad, especialmente en lo relativo al consumo de lácteos grasos, carne y dulces.
En países como EEUU, el riesgo de padecer Alzheimer es de un 4% en cada persona, debido a gran cantidad de carne que se ingiere en la dieta occidental. Por el contrario, en países orientales donde casi no se consume carne se tiene un 50% menos de riesgo de padecer esta enfermedad.

Entonces, ¿qué debemos cambiar en nuestra dieta para minimizar el riesgo?

Aparte de reducir la ingesta de azúcar, grasas y carne (que no suprimirla), hay alimentos que pueden beneficiarnos si los incorporamos a nuestra dieta. Las frutas, la verdura, las legumbres, el pescado o los productos lácteos bajos en grasas se asocian con un menor riesgo de padecer Alzheimer.
También podemos incluir lo siguiente en nuestra alimentación:

Infusiones de salvia: la salvia tiene muchos beneficios, pero en las últimas investigaciones se ha demostrado que su ingesta mejora la memoria e incluso puede minimizar el Alzheimer. El romero también tiene estas propiedades.

Frutos secos: ya os contábamos los beneficios de las nueces, pero en general los frutos secos son ricos en fósforo, que ayuda a mantener la memoria activa.

Jengibre: esta planta tiene innumerables beneficios para nuestra salud, y se puede consumir tanto en infusiones como en ensaladas.

Levadura de cerveza: es rica en vitamina B1, que actúa sobre el sistema nervioso y mejora el rendimiento intelectual.

Frutos rojos: los arándanos, las frambuesas, las moras… fortalecen la memoria, debido a que sus compuestos antiinflamatorios y antioxidantes retrasan el deterioro cognitivo que se presenta con el envejecimiento.

Ginkgo biloba: es una planta que contribuye al rendimiento intelectual normal y disminuye el cansancio y la fatiga, debido a su riqueza en vitaminas B5, B6 y B12.

Pero no todo se queda en los alimentos, mantener la mente activa es muy importante para que la memoria funcione correctamente. Leer, hacer ejercicios mentales, hablar con uno mismo, hacer esquemas, listas o relaciones de ideas, también son algunas formas de facilitar el recuerdo.