Después de pasar el verano de piscina en piscina, de playa en playa y de tumbona en tumbona, nuestra piel y nuestro pelo necesitan mimos para recuperarse de las vacaciones.

Puntas abiertas, sequedad, elasticidad, brillo… Las altas temperaturas, la exposición al sol, la falta de hidratación, la sal y el cloro hacen que al final del verano necesitemos empezar de cero.
Así que os vamos a dar unos consejos para hacerlo.

Cabello y uñas
Lo más importante es evitar la fricción de las toallas y los tirones en el cabello, usando peines de madera y retirando la humedad con movimientos suaves de la toalla y con el secador a una temperatura media.

También debemos evitar los tintes en verano, ya que el sol tiende a cambiar los colores en el cabello y el tinte reseca el cuero cabelludo.

Además, con el cambio de estación, el pelo y las uñas tienden a debilitarse y es importante mantenerlos sanos y fuertes. Para evitar la caída del cabello y que las uñas no se agrieten o aparezcan capas os recomendamos nuestro producto específico en cápsulas, un complemento alimenticio a base de aminoácidos azufrados (tipo cistina, metionina y taurina), zinc, hierro, ácido fólico y vitaminas del tipo B, que conforman una mezcla ideal para recuperar o mantener el buen estado de salud del cabello y para revitalizar las uñas frágiles y quebradizas.

En general, lo mejor es evitar productos químicos (sobre todo en el cabello) e intentar tratarlo de la forma más natural posible. Con champús hechos a base de plantas y productos naturales y orgánicos (sólidos o líquidos), escogidos en función del tipo de pelo de cada persona.

Si lo notamos reseco, lo que hay que hacer es hidratarlo. A base de mascarillas, cremas nutritivas o sérum. Siempre de la mitad hacia las puntas, evitando tocar la raíz y aclarando con agua fría para favorecer el brillo.
Y, por supuesto, recurrir al corte siempre se recomienda (aunque sólo sean las puntas): antes de empezar las vacaciones y al acabar.

Piel
Con la piel pasa lo mismo, aunque si tenemos la suerte de estar en un destino de mar, el salitre, la humedad y la brisa harán que nuestra piel esté más suave y no se reseque tanto.

Aún así, el sol y el cloro dañan nuestra dermis provocando el envejecimiento y haciendo que nuestra piel pierda elasticidad e hidratación. Por ello es muy importante mantenerse hidratado en los meses de verano, tanto por dentro como por fuera, y proteger nuestra piel de los rayos solares de forma adecuada.

Conviene usar exfoliantes al menos una vez cada dos semanas para eliminar la piel muerta y las impurezas, esto ayudará a evitar la aparición de manchas y descamaciones en la piel.
Después, deberemos hidratar la piel con aceites, cremas o leches hidratantes, pero sobre todo ingiriendo bastante líquido, ya que la verdadera hidratación se produce desde el interior.