Cuando empieza a asomar el sol, lo hacen también los kilitos de más que queremos quitarnos para estar perfectos para el verano. Y caemos en el error más grande en el que podemos caer: las dietas milagro y el exceso de ejercicio.

La pérdida de peso es un proceso que, dependiendo de la constitución de cada persona, lleva unos tiempos. No todos los cuerpos responden igual a una dieta, y no todas las dietas son adecuadas para cualquier cuerpo.

Vivimos en la sociedad de la inmediatez, y cualquier proceso que requiera más tiempo del que estamos acostumbrados, nos desespera. Esto está haciendo que nuestro ritmo de vida sea tan acelerado que nuestro cuerpo no sepa responder. Pedimos más de lo que podemos dar.

Y así, cada vez que intentamos hacer el deporte de un año en un mes, o la dieta del día a día en dos semanas, nuestro cuerpo sufre graves consecuencias y nosotros no somos conscientes.

Lo más importante es que las dietas, más que una forma de adelgazar, son una forma de aprender a mantener una dieta equilibrada y saludable; y estos experimentos llamados ‘dietas milagro’, se basan en métodos que dañan la salud alterando la dieta regular.

Las más populares hoy en día son:

Dieta 5:2
Este método asegura que si lo sigues podrás perder hasta 6 kilos en un mes.
¿Cómo? Comiendo todo lo que quieras durante cinco días de la semana, y ayunando dos comiendo sólo alimentos ricos en proteínas y fibra.
Esto es peligroso para la salud porque obviamente, una persona que sufra obesidad no tiene la misma concepción de ‘comer lo que se quiera’, que una persona que no tenga este problema. Además, la reducción de calorías puede provocar bajadas de azúcar o de tensión; y el exceso de proteínas puede producir problemas renales porque obligamos al riñón a trabajar el doble.

Dieta 4:3
Esta es una variante de la anterior, que asegura poder perder seis kilos en un mes, pero sin perder músculo. En lugar de cinco días de libertad, serán cuatro, y tres de ayuno. Tiene los mismos peligros que la anterior, pero incrementados, ya que aumentamos la ingesta de proteínas.

Dieta de los puntos
Una de las clásicas: perder peso sin recuperarlo después, sin pasar hambre y comiendo de todo.
Se trata de confeccionar un sistema de puntos para cada tipo de persona dependiendo de sus características físicas que determinará los alimentos que pueda consumir. Además, cada uno tiene unos puntos extra para ocasiones especiales como comidas con amigos, festivos, etc.
El problema principal de esta dieta es que los que la siguen no canjean los puntos manteniendo una dieta equilibrada, sino que abusan de los alimentos que les gustan sin prestar atención a los nutrientes que el cuerpo necesita. Y esto puede provocar desde estreñimientos o diarreas, hasta hígados grasos, hipoglucemias, déficit de vitaminas y minerales con sintomatología o sin ella, etc.

Además, la mayoría de estas dietas tienen lo que se llama efecto rebote. Es decir, una vez que acaban, el cuerpo vuelve a recuperar lo perdido en poco tiempo.

Lo más recomendable por lo tanto es mantener una rutina de ejercicio que se prolongue en el tiempo y no nos machaque; y acudir a un especialista para que analice nuestro caso en profundidad y, si lo necesitamos, nos ayude a perder peso siguiendo una dieta equilibrada y saludable.

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No os juguéis la salud por querer lucir tipito unos meses, ¡hay que quererse un poco más!