Con la llegada de septiembre y la vuelta al cole, una de las mayores preocupaciones de los padres y educadores se llama piojos. Sí, muchas veces el tema de los piojos es un tabú, un tema del que cuesta hablar y no debería ser así. Coger piojos es algo que puede pasarle a cualquier persona, ya sean niños o mayores, aunque en la mayoría de los casos son los niños los que más facilidad tienen, al pasar tanto tiempo todos juntos y meterse por mil sitios jugando.

En los últimos años se ha registrado un aumento de este problema en colegios y entre los más pequeños, sobre todo niños de 3 a 10 años. Pero esto no tiene nada que ver necesariamente con malos hábitos higiénicos y además, puede afectar a todos los niños por igual.

Los piojos se contagian de forma directa por el contacto entre cabezas o de forma indirecta, a través de peines, cepillo, diademas, adornos del pelo, bufandas, auriculares, etc. Por eso debemos evitar compartir con otras personas este tipo de artículos.

Algunos de los síntomas de la pediculosis o la presencia de piojos son el picor de cabeza, la hipersensibilidad de la piel, erosiones cutáneas, costras, irritabilidad, molestias o dolores de cabeza.

Por eso debemos de tener en cuenta una serie de medidas higiénicas para la prevención de piojos en los más peques:

  • Revisar la cabeza habitualmente (2/3 veces a la semana)
  • Limpiar los peines y cepillos a menudo. Y como ya hemos dicho, no compartirlos.
  • No compartir adornos de pelo, coleteros, diademas, bufandas, etc.
  • En caso de coger piojos, lavar la ropa con detergente normal a 50 grados.
  • Limpiar alfombras, moquetas, tapizados y similares con aspiradora.

Y sobre todo, si tenemos que tratar la pediculosis, seguir en todo momento las indicaciones de tu farmacéutico y la instrucciones de los productos que vayas a utilizar. Recordad que el farmacéutico es el profesional sanitario más cercano, al que podemos consultar sobre cualquier duda, problema de salud o consejos.

¿Sabías que…?
  • Los piojos son parásitos obligados de los seres humanos.
  • Los animales domésticos no forman parte del ciclo vital del piojo humano, por ello no intervienen en su transmisión.
  • Los piojos no saltan ni vuelan, pero sí se desplazan, pasando fácilmente de una cabeza a otra por proximidad física, al juntarse las cabezas o a través del intercambio de objetos personales como peines, gorros, auriculares, etc.
  • Aunque son más frecuentes en niños, es posible contagiar a cualquier persona del entorno.
  • Tratar sin necesidad produce un efecto contrario. Puede crear resistencias.

Vía farmaceuticoscadiz.com