Con la llegada del calor, el sistema circulatorio se ve alterado y muchas personas sufren dolencias temporales o permanentes que se ven alteradas con los cambios de estación. Por eso debemos cuidar y aliviar estas afecciones.

Como ya hemos dicho, existen enfermedades o dolencias que aparecen con mayor frecuencia o se agravan en determinadas épocas del año. Nuestro sistema circulatorio no es ajeno a la llegada del calor, donde entre otras cosas, la pesadez de piernas, el edema de tobillos o el dolor provocado por varices delatan el empeoramiento de nuestro sistema circulatorio venoso.

Estas afecciones son frecuentes en la población en general, pues entre el 10% y el 15% de ella las presenta. En la mayoría de los casos no constituyen una patología grave, pero pueden ser muy molestas. Por ello hay que prevenir y tomar unas medidas adecuadas para su tratamiento ya que si se deja que evolucionen, pueden originar complicaciones serias.

Nuestras venas llevan la sangre viciada a nuestro corazón y a nuestros pulmones para re-oxigenarla, procedente de todas las partes de nuestro cuerpo, y debido a la gravedad terrestre y a la distancia de algunas de estas zonas hasta el corazón, nuestras venas han de propulsar literalmente este flujo hacia el músculo cardiaco.

Estas afecciones se ven acentuadas con el calor, para poder aliviarlas y/o prevenirlas se pueden seguir unas pautas muy sencillas:

  1. Evitar el uso de tacones y prendas ajustadas durante periodos de tiempo prolongados.
  2. Seguir una alimentación rica en frutas y verduras para asegurarse que el organismo tenga suficientes vitaminas, minerales, encimas y oligoelementos para evitar el deterioro de las venas y las válvulas, así como el estreñimiento.
  3. Reducir el consumo de sal, ya que facilita la retención de líquidos.
  4. No permanecer mucho tiempo de pie sin moverse o sentado o con las piernas cruzadas.
  5. Dormir o reposar con las piernas más elevadas que la cabeza (10-20 cm) para facilitar el retorno venoso.
  6. Caminar descalzo cuando sea posible, estimular las plantas de los pies facilita la circulación.
  7. Utilizar geles de frío y circulatorios antes de acostarse -como este– haciendo un ligero masaje de abajo arriba y luego dejando reposar las piernas un poquito elevadas.

Además, en muchas ocasiones, podemos encontrar en la fitoterapia un buen remedio para tratar estos problemas, plantas que tradicionalmente han contribuido al mantenimiento de una buena circulación.

La vid roja, rica en taninos antiociánicos con fuerte actividad vitamínica que mejora la permeabilidad de los capilares y aumenta su resistencia.

El rusco, con acción venotónica, actúa como vasoconstrictor, antiinflamatorio y antiedematoso. Favorece el tratamiento de las piernas cansadas y mejora la circulación venolinfática.

Hamamelis, tanto de la hoja como de la corteza tradicionalmente utilizada para el tratamiento de afecciones inflamatorias y sequedad de la piel y para el alivio sintomático de la sensación de picor y escozor de las hemorroides.

En El Naturalista trabajamos con varios productos naturales elaborados para el tratamiento y mejoramiento de la circulación venosa, sobre todo el de las piernas. Puedes entrar aquí y ver todos nuestros productos relacionados.

Recuerda que nuestra salud, en todos los sentidos, es lo más importante para vernos bien, mantenernos fuertes y saludables.