Ha llegado la primavera y como afirma el dicho, la sangre altera. Por eso hoy hablamos de la importancia de cuidar también nuestra sangre, cuál es su función y cómo afecta a nuestro organismo.

Muchos podéis pensar que es una tontería porque evidentemente la sangre es indispensable para nuestra supervivencia, pero lo que muchos no sabéis es que igual que cuidamos nuestro cuerpo o cuando sentimos un dolor vamos al médico, la sangre también puede afectar a nuestra salud, a través del mal funcionamiento del sistema circulatorio u otros malestares de los que ahora hablaremos.

La sangre es un tejido líquido que recorre el organismo a través del sistema circulatorio (corazón, venas, arterias y capilares) transportando células y todos los elementos necesarios para realizar las funciones vitales. Por las arterias, la sangre circula con los nutrientes y el oxígeno a todos los rincones de nuestro cuerpo gracias al bombeo del corazón. Las venas transportan la sangre a más baja presión desde los tejidos hacia el corazón y los pulmones, para así transformarse en sangre limpia y nueva.

Existen enfermedades o dolencias que aparecen con mayor frecuencia o se agravan en determinadas épocas del año. Nuestro sistema circulatorio no es ajeno a la llegada del calor, donde entre otras cosas, la pesadez de piernas, el edema de tobillos o el dolor provocado por varices delatan el empeoramiento de nuestro sistema circulatorio venoso.

Estas afecciones son frecuentes en la población en general, pues entre el 10% y el 15% de ella las presenta. En la mayoría de los casos no constituyen una patología grave, pero pueden ser muy molestas. Por ello hay que prevenir y tomar unas medidas adecuadas para su tratamiento ya que si se deja que evolucionen, pueden originar complicaciones serias.

Nuestras venas llevan la sangre viciada a nuestro corazón y a nuestros pulmones para re-oxigenarla, procedente de todas las partes de nuestro cuerpo, y debido a la gravedad terrestre y a la distancia de algunas de estas zonas hasta el corazón, nuestras venas han de propulsar literalmente este flujo hacia el músculo cardiaco.

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En el proceso en el que las venas llevan la sangre a nuestro corazón, intervienen una serie de válvulas situadas estratégicamente que se encargan de propulsar la sangre y también evitan que dicho fluido retorne por efecto de la gravedad. Un fallo de este mecanismo (válvulas dañadas que no cierren correctamente etc.) puede producir insuficiencia venosalo que hace que la sangre retorne y se acumule en los miembros inferiores provocando una dilatación de los mismos y haciendo que pierdan poco a poco su elasticidad y su tono venoso- aumentando la presión en ellos que nos causa incomodidad y con frecuencia dolor.

Con la llegada del calor estas afecciones se ven acentuadas. Para poder aliviarlas y/o prevenirlas se pueden seguir unas pautas muy sencillas:

  • Evitar el uso de tacones y prendas ajustados durante periodos de tiempo prolongados.
  • Seguir una alimentación rica en frutas y verduras para asegurarse que el organismo tenga suficientes vitaminas, minerales, encimas y oligoelementos para evitar el deterioro de las venas y las válvulas, así como el estreñimiento.
  • Reducir el consumo de sal, ya que facilita la retención de líquidos.
  • No permanecer mucho tiempo de pie sin moverse o sentado o con las piernas cruzadas.
  • Dormir o reposar con las piernas más elevadas que la cabeza (10-20 cm) para facilitar el retorno venoso.
  • Caminar descalzo cuando sea posible, estimular las plantas de los pies y facilita la circulación.
  • Utilizar geles de frío y circulatorios antes de acostarse haciendo un ligero masaje de abajo arriba y luego dejando reposar las piernas un poquito elevadas.

Además, en muchas ocasiones, podemos encontrar en la fitoterapia un buen remedio para tratar estos problemas, plantas que tradicionalmente han contribuido al mantenimiento de una buena circulación.

  1. La vid roja: rica en taninos antiociánicos, con fuerte actividad vitamínica que mejora la permeabilidad de los capilares y aumenta su resistencia.
  2. El rusco: con acción venotónica, actúa como vasoconstrictor, antiinflamatorio y antiedematoso. Favorece el tratamiento de las piernas cansadas y mejora la circulación venolinfática.
  3. Hamamelis: tanto de la hoja como de la corteza tradicionalmente utilizada para el tratamiento de afecciones inflamatorias y sequedad de la piel y para el alivio sintomático de la sensación de picor y escozor de las hemorroides.

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Venatur cápsulas o gel es uno de nuestros productos naturales a base de plantas que ayudan a mejorar nuestra circulación y evitar las inflamaciones, la pesadez o el dolor de piernas después de una dura jornada.