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¿Quién no ha oído hablar de los beneficios del Aloe-Vera en la piel?

Se trata de una planta que se cultiva para uso medicinal, ya que es una de las diversas variedades de Aloe que se ha demostrado que posee propiedades curativas significativas, gracias a que es rica en vitaminas, minerales, aminoácidos y enzimas. También como planta decorativa, incluso para la alimentación en algunos países africanos gracias a sus innumerables beneficios.

De las hojas del aloe se obtienen dos productos principales:

  1. El acíbar. El acíbar es el jugo viscoso de color amarillo que se obtiene de la superficie de la hoja. Este producto tiene propiedades laxantes y purgantes.

  2. El gel de aloe. El gel de aloe se obtiene de la pulpa de sus hojas carnosas y es de color transparente. A este gel se le atribuyen propiedades curativas y efectos beneficiosos sobre la piel. Algunas de las más significativas son:

PROPIEDADES

Sobre heridas: facilita la limpieza y acelera su cicatrización porque se incrementa la síntesis de colágeno y como consecuencia favorece la reparación del tejido dañado.

Sobre quemaduras: el gel fresco de aloe ha demostrado una eficacia superior al de otros tratamientos convencionales.

– Debido a su contenido en mucílago, el aloe vera posee propiedades hidratantes, calmantes y antiinflamatorias cuyo uso se extiende también al mundo de la cosmética natural.

– También se utiliza como tonificador natural para la piel.

Las cremas de las monjas Clarisas

Desde hace un tiempo, las religiosas de clausura del monasterio de Santa Clara de Tudela se dedican a elaborar cremas a base de plantas para tratar los problemas de la piel. Su elaboración se lleva a cabo en el interior del convento, de una forma artesana y natural gracias a sus acondicionadas instalaciones.

PROCESO DE ELABORACIÓN

  1. Recogida de plantas. El primer paso del proceso elaborador es la recogida de las plantas. La auténtica materia prima de la crema.

  2. Maceración. Las plantas recogidas se someten a un proceso de maceración en aceite de oliva virgen extra.

  3. Filtrado. La mezcla de aceite y aloe vera se escurre para separar la gelatina que suelta esta planta. Por su parte, la mezcla de otras plantas se filtra hasta tres veces utilizando un trapo de algodón para eliminar cualquier tipo de impureza.

  4. Fusión con la cera. En un recipiente se mezcla cera de abejas con aceite de oliva y, cuando tiene la temperatura óptima, se une esta masa con la mezcla obtenida con las plantas. Toda esta fusión debe batirse hasta conseguir una crema homogénea.

  5. Envasado y etiquetado. La mezcla final se divide en tarros que, posteriormente, son etiquetados con la marca de la crema y su fecha de elaboración. En cualquier caso, ninguno de los tarros sale de la sala de elaboración hasta no recibir el visto bueno del laboratorio, al que se envían las muestras de cada partida.

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El Naturalista ya ha empezado a comercializar las cremas naturales fabricadas por las monjas Clarisas de Tudela, que podéis encontrar en farmacias y parafarmacias y muy pronto también en nuestra la tienda online.